
Jamón ibérico: la joya de la dehesa española
El jamón ibérico procede del cerdo ibérico, una raza autóctona de la península que se cría en las dehesas del suroeste. Su grasa infiltrada, ese veteado que se funde en el paladar, es lo que lo distingue de cualquier otro jamón del mundo y lo convierte en un emblema de la gastronomía española.
Según su alimentación y su cría encontrarás distintas categorías —de cebo, de cebo de campo y de bellota—, pero todas comparten ese sabor profundo y esa textura melosa inconfundibles.

