Métodos de cocción, trucos y consejos

Métodos de cocción, trucos y consejos

La cocción de los alimentos es clave para que gusten al paladar e incluso sienten mejor o peor. Aunque apenas se preste importancia a la cocción, cada método requiere una serie de trucos que equivalen a una menor aportación de energía y pérdida de nutrientes.

La cocción de los alimentos se toma como algo insignificante, carente de importancia y simplemente fácil y evidente. Sin embargo, es una de las claves para conseguir que la comida sepa muy rica y, lo más importante, conserve todas sus características nutritivas.

Porque, aunque en muy pocos casos no se tenga en cuenta, una mala cocción puede significar la disminución de la digestividad de los productos alimentarios, así como la desaparición de parte de sus vitaminas y otros nutrientes y la aparición de sustancias nocivas para la salud. Para evitar todo esto no hay nada mejor que utilizar un cocedor de alimentos. Así los alimentos se cocinan de forma rápida garantizando el tiempo óptimo de cocción.

Freír un filete y cocer la pasta es algo más que un proceso intrascendente que se pueda improvisar. Además, es imprescindible tener en cuenta que cada alimento necesita un método concreto, con un proceso concreto, para conseguir un determinado resultado.

Hervir
La forma más sencilla, y antigua al mismo tiempo, de elaborar una comida, es el hervido. Además de la sencillez y la rapidez, este sistema tiene otras muchas ventajas. Se trata de uno de los métodos que requiere menos grasa, por lo que los platos así preparados apenas aportan energía.

Esto hace que sea adecuado para casi todos los alimentos y para todos los miembros de la familia. Además, el agua resultante de hervir pescado, carne o verduras se puede aprovechar para elaborar sopas y purés, que notarán un increíble aumento de sabor.

La principal desventaja de este método es que supone grandes pérdidas de nutrientes, sobre todo vitaminas hidrosolubles y minerales, provocadas por la acción del calor. Esta pérdida es inevitable, aunque sí controlable. Es decir, se puede conseguir que sea menos grave si se disminuye el tiempo de cocción al estrictamente necesario.

Freír
El problema de la desaparición de nutrientes es mucho menor en los fritos. Esta es una de las maneras más sabrosas de elaborar las viandas. Y más rápidas. Generalmente basta con unos minutos.

Su mayor inconveniente es que aporta una enorme cantidad de calorías. Además, son poco digestivos y pueden tener el problema de las grasas quemadas. Para disminuir esas posibilidades, se debe emplear la mínima cantidad de aceite necesaria para cada producto. Si se peca por exceso se consiguen alimentos aceitosos. Una de las últimas novedades del mercado es la nueva freidora sin aceite.

Cuando se emplea menos grasa de la requerida, se pegan a la sartén. No introduzca los productos en el aceite hasta que éste esté muy caliente, para conseguir formar la costra que caracteriza este método de elaboración. Lo más adecuado para freír es el aceite de oliva. No emplee grasas animales, mantequilla ni margarina.

A la plancha
Una de las técnicas más empleadas en los últimos tiempos, y la que se emplea en numerosos regímenes, es la elaboración a la plancha. Carne, pescado y verduras se pueden cocinar de esta manera, con sus consiguientes beneficios.

El único inconveniente de la plancha es que, a veces, se quema la comida, lo que conlleva la aparición de sustancias tóxicas. Para evitarlo, no añada aceite hasta que no haya terminado de asar las viandas; y trate de colocarlas sobre el recipiente cuando esté muy caliente y que aquéllas sean de poco grosor ya que, de lo contrario, quedarán demasiado hechos por fuera y demasiado crudos por dentro.

Si aún así, se le queman, retire la zona ennegrecida. Para que la carne quede más jugosa, no añada la sal hasta la mitad de la cocción. En el caso del pescado, es una buena idea echar sal sobre la superficie de la plancha y untar las piezas con un poco de aceite.

Asar
Uno de los métodos más clásicos que en estos tiempos se deja para las grandes ocasiones, sobre todo si se trata de grandes piezas de carne y pescado. No aporta grandes cantidades de energía y las recetas suelen salir muy sabrosas. Su mayor inconveniente es el tiempo que se emplea para su elaboración.

 

FUENTE: www.actualidadcocina.com

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