Cómo deshuesar un buen jamón

Cómo deshuesar un buen jamón

Saber cómo deshuesar un jamón no es una tarea simple, más bien requiere la mano de un artista. Aún así, aunque parezca que no está al alcance de todo el mundo, basta con saber unos sencillos pasos para hacerlo a la perfección. La fórmula es muy simple, solo necesitas un poco de maña, los materiales y elegir una buena paleta dentro del catálogo de Your Spanish Shop para comprar jamón online. ¿Te animas?

Materiales necesarios para deshuesar el jamón

Antes de empezar con los pasos para deshuesar el jamón, tienes que disponer de una superficie limpia y firme, además de los materiales necesarios para ello. Estos son: 

  • Un guante y un delantal de malla para evitar posibles accidentes. 
  • Para evitar mancharte, cuenta con otro delantal de hule. 
  • La puntilla para deshuesar. 
  • Un buen cuchillo para pelar. 
  • Otro cuchillo conocido como gabia, el cual sirve para separar la caña del jamón gracias a su forma redondeada. 
  • Aunque es opcional, dispón de una chaira para afilar los cuchillos. 
  • Como valor añadido, es interesante contar con una cala, con la que puedes comprobar la calidad del jamón para su consumo. 

Pasos para deshuesar el jamón

Ya que conoces los materiales que necesitas, veamos cómo deshuesar un jamón a la perfección en unos pocos pasos: 

Preparar y calar el jamón

Antes de nada, tienes que prepararte debidamente. Ponte el delantal de malla, luego el de hule y el guante en la mano contraria con la que vayas a cortar para evitar posibles heridas. Si tienes la cala, introdúcela en la zona de la cara para comprobar que el jamón está en perfecto estado para consumirlo. Si la cala huele que alimenta, es hora de que empecemos a deshuesar. 

Pelar el jamón

Pelar el jamón es esencial para empezar a deshuesarlo. Al llevar a cabo esta acción, ten cuidado y no te lleves una capa de grasa de más, ya que le quitarás sabor a la pieza. Además, si después de deshuesarlo tienes intención de envasarlo al vacío, pelarlo es una práctica genial para lonchearlo y para eliminar un posible sabor a añejo. 

Por cierto, ¿sabes cuáles son las zonas que tienes que deshuesar? Por si acaso, te recuerdo los huesos que conforman la paleta para que los tengas en mente, de la parte más ancha a la más estrecha: la cadera, el fémur, la bola del fémur, la tibia y el peroné y la caña. 

La cadera

Para deshuesar un jamón debidamente tienes que empezar marcando la cadera. En la zona central de la pata, tienes que notar un hueso que sobresale, esa es la cadera. Y la técnica base para no quedar carne pegada, es marcarla siguiendo siempre la dirección del hueso. 

Para ello, tienes que marcar con el cuchillo la zona central, la que he comentado anteriormente, y deslizar el cuchillo con firmeza y bien pegado al hueso. Profundiza con delicadeza y paciencia hasta que veas que la pieza está separada del hueso. 

El fémur

Ahora, toca deshuesar el fémur ya que hemos sacado el hueso de la cadera. Justo en ese momento, verás una especie de bola, ese es el fémur. Una vez que lo veas, coge la gubia y empieza a bordearlo con el cuchillo todo lo pegado que puedas al hueso. El siguiente paso es ir retirando la carne a medida que vas deslizando el cuchillo con cuidado. 

Después de ordenar el fémur, te encontrarás con el codillo. Este es el paso más complicado porque vas a toparte con los tendones. Córtalos con cuidado y cuando el codillo esté completamente rodeado y extraído, saca la caña tirando de la pata.  

Y c’est fini, ya sabes cómo deshuesar un jamón como un buen artista. Y la verdad es que este proceso es sencillo si tienes con qué guiarte, como a la hora de cortar un jamón. Solo se necesita un poco de maña y, por supuesto, ¡práctica! Así que no estreses si no te sale como un profesional experto porque a medida que lo hagas irás perfeccionando tu técnica. 

Además de disfrutar de un fantástico jamón deshuesado, aprovecha y realiza increíbles recetas con los huesos, como por ejemplo, una gelatina de jamón. Solo de pensar en una comida con un jamón ibérico loncheado, la gelatina, un buen vino y unos embutidos españoles, se me hace la boca agua… y fijo que a ti también. 

 

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