Patatas Revolconas, Meneás o Removidas

Patatas Revolconas, Meneás o Removidas

Como la mayoría de las receta “de siempre” se trata de un plato con ingredientes sencillos, básicamente es patata triturada con un tenedor y aliñada con ajo y pimentón. Aunque originariamente formaba parte del repertorio gastronómico diario de campesinos y gente humilde, hoy en día es habitual que se sirva como tapa en bares y restaurantes, principalmente en las comunidades de Salamanca, Ávila y Extremadura, de donde son más típicas

Estas patatas revolconas, meneás, meneadas, revueltas o removidas deben su nombre al proceso de preparación. Las patatas se revuelven con el aceite de oliva virgen y la grasita que queda de hacer los torreznos y juntar todo con el pimentón para que adquieran todo su sabor. La receta original es con torreznos fritos, que es como más me gusta, pero para hacerlas en casa las suelo acompañar de panceta, bacon o cortezas de cerdo. De hecho lo más característico de este plato, además de su color debido al pimentón, es el contraste entre el crujiente de la carne y la cremosidad de la patata. Espero que si no conocéis este plato os animéis con esta receta tan sencilla, se convertirá en un clásico de casa.

 

INGREDIENTES:

  • 4 patatas grandes
  • 3 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita pimentón dulce de La Vera
  • ½ cucharadita de pimentón picante de la Vera
  • 200 g. panceta adobada (o torreznos, cortezas de cerdo, papada de cerdo...)
  • 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • Sal (al gusto, recordad que la carne tiene bastante sal)
  • Un chorrito de vinagre (un poquito para cocer las patatas)

 

PREPARACIÓN DE LAS PATATAS REVOLCONAS

  1. Primero hacemos las patatas, en este caso las hemos cocido sin piel pero podéis hacerlas también con piel y pelarlas después. Todo depende de la prisa que tengáis en la cocina. Al cocerlas con piel conseguimos que mantengan todo su almidón.
  2. Seleccionamos patatas del mismo tamaño ya que así tardarán el mismo tiempo en cocerse. Las lavamos muy bien bajo el grifo. Las colocamos en una cazuela ancha y llenamos aproximadamente con un dedo de agua fría. Añadimos un poco de sal y un chorrito de vinagre de vino blanco.
  3. Cuando el agua comience a hervir bajamos el fuego y las dejamos cocer a fuego medio. El tiempo de cocción dependerá del tamaño de las patatas, pero entre 20 y 40 minutos estarán. Comprobamos que están cocidas pinchando con un tenedor que deberá entrar con suavidad en la patata. Las sacamos y escurrimos, y quitamos la piel antes de que se enfríen porque resulta más fácil, eliminando también los ojos o manchas verdes.
  4. Si tenéis prisa, directamente pelamos las patatas, las cortamos en trozos grandes y las ponemos a cocer con agua, sal y la hoja de laurel durante unos 25 minutos, hasta que vemos que están muy blanditas. Escurrimos y reservamos.
  5. Mientras se cuecen las patatas preparamos el aliño. Cortamos la panceta en trozos no demasiado pequeños y los ponemos a freír en una sartén con las 4 cucharadas de aceite. Cocinamos la panceta hasta que vemos que está bien doradita pero sin que llegue a quemarse. Retiramos y reservamos.
  6. En la misma sartén, y con el aceite sobrante freímos los ajos cortados en láminas. Cuando estén doraditos retiramos la sartén del fuego y le añadimos los pimentones. Removemos con una cuchara de madera para integrar.
  7. Ponemos las patatas en un bol y le añadimos el aceite y los ajos de la sartén. Con la ayuda de un tenedor removemos y aplastamos las patatas hasta que queden bien impregnadas de la salsa y sin trocitos. Y por último las servimos acompañadas de la panceta adobada frita y su salsita por encima.

Directamente a la mesa y a comer. ¡Triunfaréis!

 

http://recetasderechupete.hola.com/

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